sábado, octubre 06, 2007

Como todos los sábados

"A César,
que ha hecho más que un cuento
esto de los scouts"


Desperté en la mañana de un día sábado, quizás para el resto del mundo no sea igual, en una de esas, una familia se va a disolver, un matrimonio se va a realizar, un bebé va a nacer. Pero para mí, será idéntico a los que fueron ya, a los que vinieron, a los que vendrán. Me levantaré con la Modorra de la mañana, abriré los ojos de manera lenta, pausada, una y otra vez. Tocaré mi barriga, dándome cuenta que está más crecida que la mañana anterior. Miraré las fotos del cuarto, y comenzaré a pensar. Divagaré acerca de la foto y su relación con lo retratado, pensaré en que estará haciendo esa persona que veo, o que no veo, buscaré historias en el techo, imaginaré formas con las imperfecciones del techo. Cuando sean la una, saltaré presuroso de la cama, apuraré a mi madre con el almuerzo, revisaré el estado del tiempo, unas cuatrio veces, de unas cuatro fuentes distintas, me preguntaré por que estoy haciendo todo esto, mientras trago, caeré en cuenta que estoy atrasado, mi camisa está sucia de la semana pasada, el pañolin anda perdido, lo recupero justo a tiempo y mientras corro al grupo scout, por que van a ser las tres y media, me meto en el pantalón la camisa, reviso que no tengo turco, entonces improviso uno con una bombilla de plástico o un elástico de pelo. Cruzo justo a tiempo la puerta, ya no hay apuro, todo quedó afuera. Saludo uno a uno a mis patrulleros, reviso el báculo para ver cuantos clavos tiene, barremos la patrulla, y somos scouts de ahí hasta las siete, como todos los sábados. ¿Vieron que no era distinto?

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